Atención pero es importante hacer una precisión: Andrea Pirlo finalmente no será el nuevo seleccionador de la Azzurra. Aunque era el principal candidato para asumir el cargo, su nombramiento se cayó en las últimas horas tras una fuerte controversia política e institucional.
La polémica se originó por la relación comercial de Pirlo con Fonbet, una casa de apuestas rusa de la que es embajador. Diversos dirigentes, sectores políticos y miembros de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC) cuestionaron su posible designación debido a esa vinculación, especialmente por el contexto internacional relacionado con la guerra en Ucrania.
Pirlo respondió públicamente asegurando que su acuerdo con la empresa era exclusivamente comercial y sin ninguna connotación política. Sin embargo, la presión aumentó hasta el punto de que el exmediocampista decidió retirarse de la carrera por el banquillo italiano.
En medio de este escenario, Paolo Maldini, director técnico deportivo de la FIGC y uno de los principales impulsores de la candidatura de Pirlo, estaría evaluando presentar su renuncia debido al desgaste interno y a las diferencias surgidas durante el proceso de elección del nuevo entrenador. Aunque su dimisión todavía no ha sido oficializada, varios medios italianos y europeos coinciden en que la posibilidad es real y mantiene en vilo a la Federación.
Con Pirlo fuera de la carrera, la Federación Italiana deberá acelerar la búsqueda de un nuevo seleccionador para afrontar los próximos compromisos internacionales, mientras nombres como Roberto Mancini y Antonio Conte vuelven a sonar con fuerza para asumir el proyecto deportivo.